1968
EL FUEGO
SAGRADO
Cuenta la leyenda que el primer maestro pizzero, un inmigrante Español con manos de gigante, trajo consigo un puñado de brasas de un viejo horno de leña de una panadería que alimentó a los obreros del Ferrocarril Sarmiento en 1900. Esas brasas "fundacionales" se usaron para encender el horno de San Carlos, dictando una ley no escrita: el fuego del templo nunca se apagaría.















